Actualizado en julio de 2026.
El trabajo remoto llegó para quedarse: millones de personas trabajan hoy desde casa, de forma total o híbrida. Sus ventajas son claras, pero también trae desafíos — la línea entre lo laboral y lo personal se difumina, aparecen distracciones y el estrés puede crecer sin que lo notemos, afectando la salud mental y la productividad.
Sin embargo, esto no tiene por qué ser una realidad. A continuación, veremos algunos consejos para reducir el estrés y aumentar la productividad, incluso en estos tiempos desfavorables de pandemia.
Generar un espacio adecuado
Muchas personas realizan hoy sus tareas laborales desde el hogar. Pero esto puede ser más difícil de lo que parece y generar mucho estrés. Lo primero que te recomendamos es crear un espacio adecuado para el trabajo en casa.
Cuando hablamos de un espacio adecuado, nos referimos a un sitio cómodo, en el que se tenga una luz idónea y buena ventilación. También se debe contar con una buena silla, al igual que una mesa o escritorio apropiado para el trabajar. Además, es clave que se trate de un espacio poco propenso a las distracciones.
Aceptar cuando no todo sale bien
Muchas veces, cuando algo no nos sale bien, nos frustramos. El riesgo de esto es el malestar mental, al igual que emocional que ello puede producir. Por eso, para cuidar la propia salud y poder continuar con las acciones habituales, es muy importante aceptar cuando algo no sale bien. Se debe reconocer que es algo que puede suceder y que se podrá mejorar al día siguiente.
Saber cuándo parar
Otro problema que suele traer consigo el trabajo en casa es hacer actividades laborales en todo momento. Si cuando se trabaja presencialmente no se trabaja todo el día, es muy importante mantener el mismo equilibrio en el hogar. Para eso, es necesario disponer de horarios que se puedan cumplir y, de esa manera, poder relajarse en los tiempos programados.
Planificar bien
Cuando estamos en el hogar, pueden aparecer mil cosas que nos distraigan del trabajo. Desde salir a hacer compras hasta limpiar o atender a los niños en caso de tenerlos. Si bien los niños pueden necesitar ayuda y es importante asistirlos, es esencial elegir previamente con qué cosas nos permitiremos distraernos y con cuáles no.
Además, es primordial armarse listas de tareas. Así, se podrá saber qué pendientes hay que realizar en cada semana y cuáles en cada día. De esa forma, será mucho más sencillo cumplir con las cosas que se deben hacer y reducir el estrés al evitar estar retrasado.
Poder decir que no
El exceso de trabajo es algo que siempre puede suceder. Por eso, es muy importante atreverse a decir que no. Negarse a aquellas tareas que llegan en momentos inadecuados o que son excesivas. También, poder decir que no cuando surge alguna responsabilidad en el hogar que puede aplazarse y que distraería de los encargos que se deben realizar para el trabajo.
Establecer un horario de “salida”
Ya hemos señalado lo esencial que es determinar horarios, pero es entendible que puedan surgir imprevistos que nos retrasen en lagunas ocasiones. Esto puede pasar, pero es muy importante disponer de un horario límite de todas formas.
Se trata del tiempo en el que consideramos inadmisible trabajar. Por ejemplo, si de manera presencial se trabajaba hasta las 18 horas, lo mejor será que en casa suceda lo mismo. Eso también nos permitirá relajarnos en los horarios que están por fuera del horario laboral.
Cuida tu salud mental mientras trabajas en casa
Si el estrés se vuelve constante, revisa nuestros consejos sobre salud mental en el trabajo y el manejo del burnout.
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