La proteína es una molécula formada por aminoácidos que se unen por un tipo de enlace conocido como enlaces peptídicos.
El orden de los aminoácidos depende del código genético de cada persona en particular. La totalidad de las proteínas están compuestas por nitrógeno, oxígeno, hidrógeno y carbono. Además, la mayor parte de estas contienen fósforo y azufre.
Algo que no suele saberse acerca de las proteínas es que suponen cerca de la mitad del peso de los tejidos en el organismo. Están presentes en la totalidad de las células del cuerpo, participando en prácticamente todos los procesos biológicos que se producen.

Las proteínas y el cáncer
Investigaciones recientes han relacionado la cantidad de proteínas que se consumen con el desarrollo del cáncer y el riesgo de fallecimiento en personas de más de 50 años.
En uno de esos estudios se estudió a seres humanos, demostrando que una dieta muy alta en proteína de origen animal aumenta el riesgo de cáncer y, a la vez, la mortalidad en personas de más de 65 años.
No obstante, es la misma dieta que se considera que permite a las personas mayores de 65 años vivir más tiempo y tener menos riesgo de cáncer, generando una contradicción. En el segundo estudio, por su parte, llevado a cabo en ratones, se demostró que una dieta rica en proteína animal y pobre en hidratos de carbono reduce el tiempo de vida en ellos.
Desde hace tiempo se habla de que las personas que tienen una alta cantidad de unas sustancias, sufren de cáncer y tienen un riesgo mayor a la muerte a causa de la enfermedad.
Estas sustancias son el receptor de hormona de crecimiento (GHR) y el factor de crecimiento similar a insulina 1 (IGF-1). El riesgo es mayor si se compara con personas que tienen una cantidad menor de GHR y de IGF-1.
Personas de más de 50 años
Para las personas que tienen más de 50 años, el punto importante a considerar es que el efecto de la cantidad de proteína animal en la dieta varía de acuerdo a la edad.
Mientras se considera que en personas de entre 50 y 65 años se aumenta el riesgo de cáncer y de fallecimiento con un alto contenido de proteína animal, el efecto es el contrario en personas de más de 65 años.
No obstante, esto no quiere decir que se deba mantener una alimentación excesiva en proteína animal. Se debe llevar adelante una alimentación equilibrada donde la proteína esté presente pero no de manera excesiva. En alimentación, todos los excesos son considerados inadecuados y perjudiciales.
Funciones de las proteínas
Las proteínas desempeñan un papel fundamental en el organismo. Son esenciales para el crecimiento, debido a su contenido de nitrógeno, que no está presente en otras moléculas de la alimentación.
También son importantes para la síntesis y el mantenimiento de distintos tejidos y componentes del cuerpo, como es el caso de las vitaminas, las hormonas, las enzimas, la hemoglobina y los jugos gástricos.
Es importante consultar a un profesional de la nutrición antes de hacer modificaciones en la alimentación, teniendo en cuenta que existen también proteínas que son de orígen vegetal.